La atención es la aplicación voluntaria de la actividad mental o de los sentidos a un determinado estímulo u objeto mental o sensible.

La atención es el proceso psicológico básico a través del cual nos orientamos hacia un estímulo (interno o externo), poniendo nuestros recursos a disposición del procesamiento de la información que este estímulo genera. Por lo tanto, donde pongamos nuestra atención, estará nuestro potencial.

De entrada, aquello que no atendemos no existe para nuestra mente. Aquí tenemos la primera clave: «somos constructores de nuestra realidad», toda vez que esta realidad está definida, en primer lugar, por aquellos aspectos de la realidad a los que nosotros atendemos. Una vez hemos atendido algo, desatendiendo lo demás, ese estímulo será procesado en función de «nuestra propia mirada de las cosas». En la medida en que esa mirada sea lo más objetiva posible, nuestras percepciones y juicios estarán más cercanos a la verdad de las cosas y no a una realidad subjetiva y errónea.

Cuando hablábamos de la mente decíamos que es solo un conjunto de programas de procesamiento de la información con capacidad para responder. Pero debemos tener presente que este software es poderosísimo. Este poder reside en la capacidad que tenemos para imaginar, crear, resolver problemas, planificar, etc. Pues bien, todo este potencial está siempre focalizado en el contenido de nuestro foco atencional.

La frase «crear tu realidad» se refiere fundamentalmente a dirigir nuestro foco atencional de una manera consciente, hacia donde nosotros queramos. Dado que cada cual prestará atención a unos ámbitos de la realidad concretos y la información que reciba será sometida a sus propios a priori como lo definiría E. Kant, entendiendo por esto nuestra subjetividad, cada cual hará una construcción subjetiva de la realidad. Pero tenemos el poder de crear nuestra realidad y hacerla lo más objetiva posible y lo más «útil» posible, si elegimos bien dónde ponemos nuestra atención.

Si por «crea tu realidad» esperabas escuchar que tenemos el poder de influir sobre el universo o de modificar sus leyes, tal cosa no va a suceder. Crear tu realidad significa que uses tu voluntad para ubicar tu foco atencional donde corresponda, y tu discernimiento y todo el potencial cognoscitivo del que dispones para que tu construcción (interior) del mundo sea siempre objetiva, y luego que te ayude a resolver tu gran reto: Hacer de tu vida una historia digna de ser contada.